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Leguina Herrán, Joaquín
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Leguina Herrán
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Joaquín Leguina Herrán
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- Mortalidad por covid-19 y sus efectos: balance provisional hasta finales de 2022Leguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroLa pandemia de covid-19 en España habría causado unas 145.000 muertes hasta finales de 2022, con datos principalmente del INE. El gobierno de la nación, que dice tener por fuente a las CC. AA –pero cuyas cifras de muertes en regiones como Madrid son muy distintas de las de su gobierno regional–, admite 28.000 muertes menos hasta mediados de junio de 2022. Son discrepancias descorazonadoras entre fuentes públicas de datos de primer nivel en España. En mortalidad por covid se aprecian tres picos importantes por número de fallecimientos desde marzo de 2020. En la segunda mitad de 2022 la mortalidad por esta causa tiende a niveles cada vez menores. La ola más letal en España fue la primera, sobre todo en marzo y abril de 2020, con la Comunidad de Madrid especialmente afectada. Madrid tuvo en 2020 la mayor caída de esperanza de vida y el mayor incremento de muertes respecto a 2019 entre todas las regiones de España y Europa, si bien en 2021 recuperó el grueso de la esperanza de vida perdida el año anterior. En muchos casos, los países y regiones menos afectados por las primeras olas de la pandemia lo pasaron mucho peor con posteriores olas. Uno de los puntos más trágicos de la pandemia, y sobre todo de su primera ola, fue la enorme mortandad de ancianos en residencias, con Madrid y Cataluña en cabeza en España. En nacimientos y nupcialidad, el pánico inicial y las restricciones a la vida social produjeron grandes caídas inicialmente, con gran caída de nacimientos finales de 2020 y principios de 2021, y desplome de las bodas en 2020, para retomarse la «vieja (y mediocre) normalidad» a partir de 2021. Algo similar ocurrió con los abortos: cayeron mucho en 2020 y remontaron en 2021. Hasta ahora no se aprecia una gran mortalidad extra por desatención de otras patologías causada por el colapso hospitalario por covid, y en concreto por cáncer, pero es algo que convendrá seguir comprobando en años futuros. En 2022 no se aprecia sobremortalidad global significativa en los datos de muertes publicados por el INE, pero sí en verano, el más caluroso en muchas décadas.
- Informe de coyuntura demográfica 2021Leguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroLos nacimientos alcanzaron en 2021 nuevos mínimos de varios siglos, si bien cayeron menos que otros años: 1,3% interanual, que habría sido 1,0 % si descontamos que 2020 tuvo un día más, por ser bisiesto. Tras muy fuertes caídas en los alumbramientos en diciembre de 2020 y enero de 2021, a partir de marzo recuperaron los (bajos) niveles previos a la pandemia, que a la postre no habría tenido efecto en la natalidad, pese al hundimiento que muchos auguraron por el coronavirus. En 2021, el índice sintético de fecundidad (número de hijos por mujer) no varió respecto a su bajísimo nivel de 2020 (1,19). En términos de mortalidad, el segundo año de la pandemia de covid, 2021, fue bastante menos trágico que 2020 en España, pero distó de ser un año «normal». La sobremortalidad respecto a 2019 fue un poco menos de la mitad que en 2020. Según datos provisionales del Padrón Municipal, en 2021 la población de España aumentó en unas 50.000 personas, al crecer en 184.000 individuos la población extranjera nativa (189.000 más en el caso de los extracomunitarios, un flujo de signo y cuantía chocante, porque la tasa media de paro de los inmigrantes extracomunitarios en 2021 fue del 25 %, según la EPA), un número superior a la reducción en casi 134.000 del número de residentes nacidos en España. El saldo vegetativo (nacimientos menos defunciones) fue muy negativo en 2021, si bien menos que en 2020, al reducirse el número de fallecidos por covid. La población autóctona, que lleva menguando desde hace dos lustros, sobrepasó en 2021 la merma acumulada de un millón españoles autóctonos, por más muertes de personas nacidas en España que nacimientos de madres españolas nativas desde 2011. En cuanto al número de abortos –tema sobre el que los datos oficiales se publican con un año de retraso– en 2020 cayeron más que los nacimientos, algo probablemente debido sobre todo a que la situación excepcional vivida en los meses de confinamiento habría dificultado la realización de abortos, y a las restricciones posteriores a la vida social.
- La inmigración en el mercado laboral españolLeguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroEste informe analiza un tema de gran importancia para la economía y la sociedad española, puesto que los inmigrantes son ya un porcentaje muy significativo de la fuerza laboral en España. En el primer trimestre de 2023, los 4,1 millones que había con empleo ocupaban el 19,9% de todo el empleo en España, llegando al 31,6% en la CA de Baleares. Su tasa de paro es muy elevada desde 2008, entre otras razones, porque siguen llegando en grandes números, pese a que el desempleo oficial en España no ha bajado de tres millones de personas en los últimos 15 años. Además, lo mismo que entre los españoles, hay muchos extranjeros de origen que no tienen trabajo y desearían trabajar, pero al no haber buscado empleo en las semanas previas a ser entrevistados para la EPA, no figuran en las estadísticas oficiales como «parados». Por orígenes, los africanos –muy mayoritariamente marroquíes–, son los que tienen tasas más altas de paro, y los que menos, los europeos occidentales, norteamericanos y chinos. En los últimos años se está produciendo un fenómeno muy llamativo: los inmigrantes ocupan virtualmente todo el nuevo empleo creado, en términos netos, con la excepción del empleo público –que ha crecido mucho más que su peso en el total de la actividad laboral–, casi copado por españoles. No sería algo anómalo si hubiera pleno empleo de españoles, pero este no es en absoluto el caso. La mitad de los inmigrantes se coloca relativamente rápido, ya que tarda menos de seis meses en encontrar trabajo, pero a más de un 20% esto le lleva dos años o más, si es que lo encuentra. Más del 90% de las mujeres inmigrantes trabajan en el sector servicios. En cuanto a los hombres extranjeros de origen, aunque más de la mitad trabajan asimismo en servicios, el porcentaje de varones extranjeros que trabajan en el sector de la construcción o en agricultura respecto al total de inmigrantes ocupados es mayor que entre los hombres españoles, y menor en industria y servicios. Aunque los inmigrantes predominan en ciertos empleos, y en algunos oficios de forma amplísima, también hay bastante solapamiento laboral con españoles. Con excepción de los extranjeros occidentales –casi todos europeos–, el nivel educativo / de cualificación promedio de los inmigrantes es inferior al de los españoles. En consonancia, muchos más desempeñan trabajos de menor cualificación, y su salario promedio es apreciablemente más bajo que el de un español (15% a 35% menos, según origen geográfico). Pese a ello, muy pocos dicen sentirse discriminados en el trabajo (4,7% del total, por 3,4% los españoles, no habiendo apenas diferencia en los hombres).
- Inmigración: un quinto de la España actual, más de un cuarto de la futuraLeguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroLa población inmigrante, incluyendo sus hijos, es ya en torno a la quinta parte de la población de España, unas siete veces más que en 1996, y tiende a seguir creciendo, porque siguen llegando muchos extranjeros cada año –últimamente, solo de fuera de la UE, y casi todos extraeuropeos–, y su tasa de fecundidad (muy en especial, la de las mujeres africanas y/o musulmanas, colectivos que coinciden en un 90% aprox. en España) es superior a la de las mujeres españolas. Su peso en la población infantil, esto es, en la España del futuro, sobrepasa con holgura el 25% a nivel nacional, rebasando el 40% e incluso el 50% en un número creciente de localidades. Esto implica una transformación sociodemográfica sin precedentes en nuestra Historia, tanto por su magnitud actual, como por la brevedad del intervalo de tiempo en el que se ha producido la llegada de tanta población foránea. La población extranjera es muy heterogénea. Mayoritariamente, son extracomunitarios en edad de trabajar e hijos suyos, pero también hay en ella muchas personas de la UE, incluyendo jubilados europeos que residen en España, además de estudiantes. El grupo más numeroso de inmigrantes son los hispanoamericanos –de ellos, ya con doble nacionalidad algo más del 50%–, seguidos de los europeos de diversas procedencias, africanos y asiáticos. En general, la población foránea es más joven que la española, exceptuando la europea occidental, y tiene más mujeres que hombres, exceptuando el caso de los africanos –por mucho– y los asiáticos. En la buena integración de la población extranjera -en primera y segunda generación- tiene España un reto de primera magnitud. Sorprendentemente, la inmigración no figura como objeto de atención de los organismos oficiales de «Reto demográfico» –tampoco la natalidad–, centrados solo en la despoblación rural. De entrada, a nivel afectivo, la integración es baja, a juzgar por la alta endogamia –altísima en el caso de africanos y asiáticos– de la población extranjera en España.
- Demografía de la delincuencia en EspañaLeguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroConocer si en una sociedad hay más o menos delincuencia en sus diversas modalidades (por ende, si hay mayor o menor riesgo estadístico de ser víctimas de ella), si tiende a aumentar o no esa delincuencia y en qué ciudades o regiones hay más, y qué perfiles demográficos tienen mayor o menor propensión al delito, es de gran interés público. En España, en concreto, el eventual nexo entre inmigración y delincuencia, y la denominada «violencia de género», han generado una gran controversia en los últimos años, y están presentes en el actual debate político. Por esta razón, dedicamos este informe del Observatorio Demográfico de CEU-CEFAS a la demografía de la delincuencia en España, centrándonos, sobre todo, en los delitos más lesivos para sus víctimas directas: el homicidio intencional1, las violaciones y otros delitos de abuso sexual, la violencia doméstica, y los delitos físicos contra la propiedad, sin profundizar en otros más novedosos, pero en auge, como la cibercriminalidad. (De la Introducción)
- Balance provisional del trastorno demográfico de España en 2020Leguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroEl año 2020 ha sido marcado por la tragedia de la Covid-19 y la tremenda recesión económica que ha generado. La evolución demográfica en ese año es fruto, en parte, de la inercia y de tendencias previas y, en parte, del propio drama vivido. Aunque en marzo de 2021 todavía faltaban datos para realizar un balance demográfico completo de 2020, al haber ya entonces suficientes para analizar lo sustancial de lo sucedido en el año marcado por la pandemia, y por su evidente interés actual para la opinión pública, se ha elaborado con los datos disponibles este Informe del Observatorio CEU de Demografía sobre lo sucedido en 2020 y sus consecuencias en la pirámide poblacional. Es un informe de los que denominamos «de coyuntura» en el Observatorio, a diferencia de los de tipo monográfico y con análisis más de fondo y ciclo largo sobre temas demográficos concretos. Los nacimientos en 2020 no se vieron afectados en lo sustancial por la pandemia, ya que en su inmensa mayoría fueron de niños concebidos en 2019. Solo los nacidos en diciembre de 2020 –mes para el que cifras provisionales del INE han anticipado un fuerte descenso en relación a un año antes–, más algunos de noviembre, y todos los bebés de los meses posteriores, fueron concebidos tras el estallido de la pandemia. En conjunto, al superponerse la tendencia de la baja de los nacimientos previa a la pandemia, y la gran caída de diciembre hubo en 2020 un nuevo descenso neto del número de alumbramientos y de la tasa de fecundidad. Los fallecimientos sí se vieron afectados de manera muy sustancial en 2020 por la pandemia de coronavirus procedente de Wuhan, superando por poco los 500.000, una cota no vista en las estadísticas oficiales de España desde 1901, con un descenso de la esperanza de vida en 2020 en el entorno de un año y medio, que previsiblemente será temporal, estrictamente ligado al efecto del covid. Finalmente, la entrada de inmigrantes en España se redujo en 2020 de forma apreciable respecto a 2019,pero siguió siendo considerable, pese al drama sanitario y económico vivido. Da que pensar.
- Los hogares españolesLeguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroCasi el 99% de la población de España vive en hogares. La baja natalidad de las últimas décadas y la desestructuración familiar han tenido un claro reflejo en su tamaño. Ahora vive en ellos menos gente en promedio, y se ha disparado el porcentaje de hogares unipersonales. Los hogares con niños son ahora menos de la mitad del total, cuando en el pasado siempre fueron mayoritarios. En cambio, cada vez hay más hogares monoparentales y reconstituidos, con hijos no comunes. Sigue habiendo muchos más hogares con una pareja casada que con una de hecho, pero los primeros tienden a ser menos, y los segundos, más. Los hogares formados por parejas del mismo sexo están aumentando, si bien son menos del 1% del total, siendo un porcentaje mucho menor aún el de hogares homoparentales. Hay muchos hogares formados por extranjeros, y sus características en muchos aspectos (como el número de personas, la renta media por hogar o el régimen de tenencia de la vivienda) son apreciablemente diferentes a las de los hogares formados por españoles. Solo un porcentaje pequeño de la población vive hacinada o con pocos metros cuadrados por persona. Sobre el régimen de propiedad, está creciendo el alquiler de vivienda, pero menos de lo que cabría esperar por todo lo que se ha publicado en los medios. De cara al futuro, no se atisban cambios en las tendencias anteriores, lo que implica, entre otras cosas, más soledad y hogares menos poblados.
- I Barómetro demográfico del CEULeguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroEste informe es el primero regular que realiza el Observatorio Demográfico del CEU, creado en el curso académico 2019-2020 para ayudar a cubrir el déficit que existe en España de entendimiento sobre la evolución demográfica de España en las últimas décadas y sus consecuencias, y en particular de lo que implica que haya una fecundidad muy insuficiente para el relevo generacional. Una tasa de natalidad demasiado baja aboca a España a un envejecimiento social muy intenso y a la pérdida de población nativa, fenómenos cuyos efectos negativos solo pueden paliarse en parte mediante inmigración extranjera, y ello con la premisa de que se gestionen bien los flujos de llegada de inmigrantes y su integración en la sociedad española, pues de otro modo se generarían problemas sociodemográficos adicionales. En este informe se describe la situación demográfica actual a través de sus principales variables (nacimientos, defunciones, flujos migratorios, distribución por edad, sexo y origen geográfico de la población) y de otras con gran impacto sobre la demografía como la nupcialidad, partiendo de cuáles eran las dinámicas demográficas españolas antes del comienzo de la Transición a la democracia y con anterioridad. La comparación permite apreciar el extraordinario vuelco que ha habido en todos los factores con incidencia en la «salud demográfica» de España. Hemos pasado de ser un país con alta fecundidad y mortalidad, y mucha más emigración que inmigración exterior, en el que casi todo el mundo se casaba «para toda la vida», a otro con baja fecundidad y mortalidad (y por tanto, muy alta esperanza de vida), mucha más inmigración que emigración exterior, mucha menos nupcialidad, altas tasas de ruptura de matrimonios/parejas y de abortos sobre embarazos. Como consecuencia, España ha dejado de ser una tierra con mucha población joven y relativamente pocos ancianos, con muchos más nacimientos y defunciones y muy poca población de raíces extranjeras, a otra con más defunciones que nacimientos, mucha población inmigrante, con una media de edad mucho más elevada, muchas más personas que viven solas y un número medio sustancialmente menor de personas por hogar. Las perspectivas demográficas de España, si no repunta la natalidad, no son halagüeñas. Este documento es el punto de partida de los sucesivos informes del Observatorio, de coyuntura y monográficos sobre temas demográficos concretos.
- Demografía y mercado laboral en EspañaLeguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroDemografía, mercado laboral y bienestar social están íntimamente relacionados. El mercado laboral refleja, en gran medida, los éxitos y fracasos de una determinada sociedad en materia demográfica (natalidad, mortalidad y migraciones), educación, leyes que rigen la actividad económica, Estado de bienestar y valores sociales en general. La demografía condiciona de manera decisiva el mercado laboral, y a su vez está muy condicionada por éste. Por ello, y dada su enorme importancia social, dedicamos este informe monográfico del OBSERVATORIO DEMOGRÁFICO del CEU a describir y analizar la demografía de nuestro mercado laboral desde diferentes ángulos: evolución desde la Transición de las tasas de actividad y desempleo, envejecimiento de la fuerza laboral, convergencias y divergencias por sexos, inmigración, nivel educativo de la población con empleo, tipos de ocupaciones y comparaciones con los principales países de Europa occidental. En el último medio siglo ha habido profundas transformaciones sociodemográficas en nuestro mercado laboral. En síntesis, la fuerza laboral española cuenta ahora con muchas más mujeres en sus filas. Ha envejecido de forma muy apreciable, principalmente por la caída en los nacimientos y la consiguiente disminución del número de adultos jóvenes. Ha pasado de estar compuesta casi solo por españoles, a contar con una gran presencia de trabajadores de origen extranjero. Su nivel de formación es ahora muchísimo mayor que en la España que reflejan las primeras temporadas de la serie de TV Cuéntame. Por otra parte, en las últimas décadas ha habido CCAA con tasas de paro estructurales mucho más elevadas que en otras. Esa incorporación masiva de mujeres, en ciertos sectores de actividad, oficios y roles laborales, presenta notables asimetrías con respecto a los que dan ocupación a los hombres (con ciertos oficios o funciones con mucha más presencia de mujeres que de hombres, o viceversa), si bien en otros no hay diferencias notables. Algo parecido ocurre con los sectores económicos y tipos de empleos donde trabajan los extranjeros y los españoles. De todo ello se ofrecen datos muy claros en este informe, así como de la distribución de la fuerza laboral en general por grandes sectores económicos y en el sector privado vs el sector público. En el informe se expone, asimismo, un amplio detalle de qué porcentaje de los ocupados españoles trabajan en diferentes ramas de actividad, junto con los mismos datos para la población laboral de los principales países de referencia en Europa Occidental (en concreto, de Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, Países Bajos, Suecia, además de las medias de la eurozona). Finalmente, en un anexo se exponen dudas razonadas sobre posibles sesgos sistemáticos en la muestra empleada de hogares de los que se obtienen los datos de la EPA.
- Coronavirus y demografía en España: Cómo habría vivido España la pandemia del COVID-19 con los ratios demográficos de hace 40 añosLeguina Herrán, Joaquín; Macarrón Larumbe, AlejandroEste informe analiza el impacto que habría tenido la pandemia de coronavirus hasta mayo de 2020 de haber perdurado las pautas de natalidad y estructuración familiar que había en España 40 a 50 años antes: mucha más natalidad, casi el doble de personas en media por hogar y un porcentaje mucho menor de ancianos en residencias. Las principales conclusiones del informe son las siguientes: De haberse mantenido la fecundidad de 1976 (2,77 hijos por mujer), España tendría ahora unos 20 millones más de menores de 40-43 años. Estas personas adicionales, por su juventud, apenas habrían aportado mortandad en la pandemia, pero con ellas se habría reducido mucho la tasa de fallecidos y casos graves por 100.000 habitantes. Con esa población extra, España tendría ahora bastante más PIB (por tener más trabajadores y muchos más consumidores). Por ambas razones, dispondría de un sistema sanitario con mayor capacidad. Como no habría habido apenas hospitalizaciones por Covid por esa gente joven extra, el colapso hospitalario de marzo-abril de 2020 habría sido menor, y por tanto se habría salvado la vida a un número de personas que no se ha cuantificado, pero que habría sido sustancial. Como la mortandad de ancianos en residencias fue muy superior a la de quienes vivían en hogares, de haberse mantenido las proporciones de los años 70 de personas muy mayores en hogares y en residencias, mucho menores que en la actualidad, se habrían salvado miles de vidas de personas mayores. En los últimos 50 años se ha multiplicado por seis el porcentaje de españoles que viven solos (ahora son casi 4 millones más), por tenerse ahora menos niños, haber descendido mucho la nupcialidad y ser muy altas las tasas de separación de parejas. De haberse mantenido las pautas de fecundidad y estructuración/estabilidad familiar de antaño, varios millones de españoles no habrían pasado el confinamiento en soledad, lo que añadió dureza a la experiencia para los afectados, además de dificultar el cuidado de quienes enfermaron viviendo solos, pudiendo incluso haber costado la vida a no pocos de ellos esta falta de cuidados.


