Núñez Cubero, Luis2026-03-042020-04-222020-03-20978844722188210.12795/9788447221882https://pepa.une.es/handle/123456789/69489Vivimos una época en la que no solo a nivel educativo, sino a todos los niveles de las relaciones humanas, lo emocional ha cobrado una relevancia hasta hace bien poco nada sospechada; se puede afirmar que reclama para sí toda la necesaria atención que en otros tiempos le fue denegada. Eduard Punset escribe que si le “preguntaran sobre la revolución que se nos viene encima y que nos va a desconcertar a todos, respondería, sin vacilar, la irrupción del aprendizaje social y emocional en nuestras vidas cotidianas” (2012: 5). Pero este aviso de navegantes no es, en absoluto, nuevo. A finales de la década de los años 70 ya había psicólogos y pedagogos que reclamaban la necesidad de equilibrar al menos los tres niveles necesarios e inevitables en los que se desarrollaba todo proceso educativo: a) el cognitivo, b) el afectivo y c) el psicomotor. Benjamin Bloom, en un inolvidable artículo titulado: “La inocencia pedagógica”, traducido al francés en la revista Education. Tribune Libre, recordaba que nunca más se podría ignorar la ausencia de ninguno de los tres dominios en los que una eficaz y auténtica práctica pedagógica debiera desenvolverse. Después de publicar, junto con sus colaboradores, su famosa Taxonomía de los Objetivos Educativos, fruto de largos años de investigación, concluía que ya nadie podría declararse pedagógicamente inocente.Libro digital412.00 KBCreative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/Educación / Ciencias de la Educación / PedagogíaTejer vínculos: Pilares para una pedagogía de la proximidadopenAccessPedagogíacomunicaciónvínculoseducaciónEditorial Universidad de SevillaDiscursosEducación superior y continua, educación terciaria