De Simón Martín, Miguel2026-02-252020-03-022020-03-029788497739801https://pepa.une.es/handle/123456789/64160[ES] Thomas Edison fue catapultado a la fama internacional a través de su invención del fonógrafo en 1877, una máquina capaz de grabar y reproducir todo lo que “oía”. Sin embargo Edison no fue la primera persona en grabar el sonido. Ese honor le corresponde a Édouard-Léon Scott de Martinville, un inventor francés que en 1857 ideó su fonoautógrafo, una máquina que inscribía las vibraciones de los sonidos en el aire en un medio permanente. El fonoautógrafo de Scott fue un instrumento extraordinario. Desde el principio de los tiempos, el sonido había sido invisible y fugaz. El fonoautógrafo lo hizo visible y permanente al escribirlo en papel. De esta forma, las ondas de sonido pudieron estudiarse como nunca antes se había hecho. La grabación de sonido fue un logro excepcional en 1857. El fonógrafo de Edison también fue extraordinario. No solo grabó sonidos, sino que también permitió su reproducción a voluntad (fue precisamente este invento el que le proporcionó a Edison un lugar destacado como inventor).Formato fijo3.70 MBCreative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/Ingeniería electrónicaEl impacto de los laboratorios de ingeniería eléctricaopenAccessElectrotecnia