Taravilla Baquero, Olga2026-02-262025-12-1720252025-12-172025978849044761110.18239/coe_2025_189.08https://pepa.une.es/handle/123456789/66473El texto analiza la relación entre la moralidad, la enfermedad, las artes escénicas y el control social desde finales del siglo XVIII hasta principios del xx. En Francia, con el nacimiento del asilo psiquiátrico, Foucault describe cómo este espacio funcionaba como un «dominio religioso sin religión». Bajo la influencia de Philippe Pinel, se abandonaron las prácticas religiosas explícitas, aunque se mantuvieron sus valores morales como parte del proceso de cura, así como mecanismos de uniformización ética que reforzaron los valores del trabajo y la familia dentro del asilo. En España, a finales del siglo xix y principios del XX, esta noción se incorporó al discurso público a través de la prensa y las publicaciones médicas. Autores como P. A. González (1899) y Francisco de Barbéns (1914) caracterizaron la inmoralidad como un problema social, analizando sus orígenes, formas de transmisión y repercusiones en la salud colectiva. De esta forma, se identificaron espectáculos teatrales, bailes y cinematógrafos como focos patológicos. La retórica científica validó la concepción de la inmoralidad como una enfermedad contagiosa transmitida por las mujeres que impactó en la sociedad moderna.Libro digitalpp. 86-93Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)Creative Commons Attribution 4.0 International (CC BY 4.0)http://creativecommons.org/licenses/by/4.0/La inmoralidad como enfermedad en el nacimiento de la sociedad modernaopenAccess